LA REFLEXOLOGÍA PODAL, UNA TÉCNICA DESCONOCIDA

La Reflexología Podal es una técnica de masaje todavía desconocida o mal interpretada por el gran público. Suele ser considerada como una práctica exótica y relajante, pero se desconfía aún de su utilidad como terapia. Sin embargo, tras 27 años de utilizarla a diario y a nivel profesional, Isabel Mulero está capacitada para mostrar una evidencia práctica: funciona siempre.
 
Sanación a través de los pies
Los pies, una parte muy importante de nuestro organismo, son otros grandes desconocidos en nuestra cultura. Les prestamos escasa atención, incluso muchas personas sienten pudor de exhibirlos en público. Otras, llegan hasta el extremo de sentir rechazo hacia ellos, creen que son "feos" y no los muestran jamás. Sin embargo, los pies, hay que cuidarlos y chequearlos, porque llevan toda la información de nuestro organismo. A través de ellos, un buen terapeuta en Reflexología Podal puede actuar de forma muy beneficiosa sobre el paciente, ejerciendo una acción preventiva, curativa e incluso de diagnóstico de enfermedades.
  
Historias que los pies pueden contar
La técnica de la Reflexología Podal que hoy practicamos en occidente, fue desarrollada a partir de 1902 por el norteamericano Doctor Fitzgerald, y fue su discípula Eunice Ingham quien la divulgó a través de su primer libro, "Historias que los pies pueden contar", publicado en al año 1947.
Esta técnica se basa en el hecho de que tenemos un "reflejo" de todo nuestro organismo en diferentes partes del cuerpo, en las orejas, en la lengua, en el iris, en las manos, etc. Pero la experiencia demuestra que es precisamente en los pies en donde los sistemas orgánicos se manifiestan con más fuerza. Así pues, la acción del masaje sobre determinados puntos de los pies influirá positivamente en los correspondientes órganos.
 
Beneficios de la Reflexología Podal
La Reflexología Podal tiene como objetivo estimular, activar y equilibrar el organismo, mejorando el funcionamiento fisiológico de todos los órganos y sistemas del cuerpo. Mediante este masaje, se activa la circulación sanguínea, se desbloquean los impulsos nerviosos y se equilibra el estrés y la tensión, gracias a lo cual, el que lo recibe pone en marcha sus propias defensas naturales.
De hecho, lo que se hace es permitir a la persona que recibe este masaje, utilizar al máximo sus propios recursos para reequilibrar su organismo y permitir que su energía circule más armoniosamente. En los pies, se refleja también nuestro carácter, nuestra predisposición a ciertas enfermedades, así como las emociones, las situaciones pasadas y las presentes.
La forma, el color e incluso las hiperqueratosis (callosidades), indican a un buen terapeuta las pautas del estado de salud, tanto físico como psíquico de la persona que se somete al tratamiento.
 
La Práctica
El masaje no debe de ser doloroso, aunque el paciente puede tener sensación de frío, calor, sudor, o incluso, notar molestias en diferentes partes del cuerpo por reflejo de la zona manipulada. Estos síntomas indican que el organismo responde liberando tensiones acumuladas.
Es necesario ser muy preciso en las manipulaciones sobre los puntos del pie a tratar, por lo cual, tanto su estudio, como en gran medida, la experiencia, son básicos. Es sobre todo con la experiencia como se adquiere la sensibilidad precisa en las manos del terapeuta (las yemas de los dedos) para recibir toda la información que los pies nos proporcionan.
Una sesión de Reflexología Podal debe durar unos 45 minutos, tiempo que suele sobrepasarse cuando se realiza la terapia por primera vez. El conocimiento de los hábitos del paciente, así como su actividad laboral, alimentación y ejercicio, son informaciones necesarias para que el terapeuta indique el tiempo y la cantidad de sesiones requeridas.
Cualquier persona, sin límite de edad, puede someterse a este tipo de terapia, siendo los bebés y las personas de edad avanzada, los que responden más rápidamente a ella.
A pesar de que no existe ningún análisis científico para demostrar su eficacia, mis 25 años como profesional de la Reflexología me han proporcionado una visión muy amplia sobre los resultados que se pueden llegar a obtener a través de la aplicación de esta técnica. Pero sobre todo, me han dado la absoluta certeza de que aún queda mucho por aprender.
 
Isabel Mulero

Publicado en la Revista Entre Nosotras Marzo 2003