QUISIERA PRESENTAROS A VUESTRO CUERPO 

Se define al cuerpo humano como el componente físico y material de la persona.

Es una estructura organizada en diferentes secciones que interactúan entre sí y con el exterior formando un organigrama realmente eficiente y complejo. Se compone, visto de una forma muy simplificada, de aparatos y sistemas, éstos por órganos que están construidos con tejidos, hechos con células constituidas por moléculas fabricadas con átomos.

Tiene un importante funcionamiento automático que dirige y ejecuta la mayoría de las funciones vitales, controla la circulación de la sangre, la digestión, el sistema inmunitario, etc. y se comunica con nosotros por medio de sensaciones, como por ejemplo tener sed o ganas de miccionar, sentir sueño, dolor o hambre. Podemos compararlo a una fábrica increíblemente compleja y organizada que está a nuestro servicio. Y nosotros podemos hacer que funcione correctamente o llevarla al caos.

Esta “factoría” tiende, de forma autónoma, a mantenerse en buen estado de salud. Pero tiene sus propios intereses y razones, sus posibilidades y sus límites.

Por otro lado existe todo un mercado del adelgazamiento; revistas, programas de radio y TV, webs especializadas, cientos de libros que hablan de métodos y motivaciones. Existen millares de sustancias que nos van a ayudar a adelgazar. Un mercado que mueve miles de millones en todo el mundo y que viene arropado por un acompañamiento cultural que nos insinúa, de manera más o menos subliminal, a través de todos los medios de información, como deberíamos ser.

Nosotros estamos en medio.

Tu cuerpo y tú tenéis una relación para toda la vida. Como dicen en las bodas “en la salud y en la enfermedad”. No libres batallas contra él porque no es tu enemigo y saldréis perdiendo los dos. Todo lo contrario: puede ser un buen aliado que está siempre dispuesto a ayudarte en lo que sea necesario. Pero tú tienes que hacer algo por él: cuidarle, escucharle y dialogar.

No le impongas la última dieta que has leído en una revista, porque él no lo entiende. Cuando reduces la ingesta de alimentos bruscamente, tu cuerpo cree que estás pasando por una época de hambre porque no hay comida y activa los mecanismos de autoajuste de que dispone: reducir el ritmo vital para gastar menos energía, acumular más grasa y reducir masa muscular. Un resultado que no es el que deseamos.

Si has iniciado y abandonado muchas veces varias dietas, tu cuerpo cree que, de vez en cuando, hay períodos de escasez de alimentos y acumulará grasa para cuando llegue el siguiente.

Lo mismo ocurre con el ejercicio practicado y abandonado compulsivamente. Nuestra “fábrica interior” decide almacenar energía en forma de grasa para la próxima vez que la necesite.

El hecho de imponerle lo que hay que comer o no comer conlleva a que dejemos de escucharle y nos limitemos a aplicar a rajatabla la dieta en la que nosotros creemos. Lo cual puede derivar en comportamientos alimentarios poco funcionales que pueden llegar a ser peligrosos. Los casos extremos serian la bulimia y la anorexia.

Por ejemplo: si comemos para compensar situaciones de estrés o de desánimo, no estamos escuchando al cuerpo, ya que no tenemos hambre. En esta situación tendemos a ingerir ciertos elementos poco naturales, grasos, edulcorados o alcohólicos que pueden llegar a despistar al organismo, generándole un síndrome de abstinencia que hace que siempre pida más.

No es aconsejable forzar al cuerpo con dietas novedosas, productos mágicos o ejercicio sin control. No funcionan, ponen en peligro tu salud y además, cuando fallan, te sientes desmoralizado.

Por eso hay que conversar con él y estar atento a sus señales. Podemos conseguir mantener las formas y la salud simplemente dándole lo que pide.

La salud es la única motivación válida para implantar cambios en nuestro cuerpo porque, como ya dijimos en su momento, la salud siempre es el primer paso hacia la belleza. Podríamos definir la salud como un estado de perfecta conexión entre nosotros y nuestro cuerpo

La sensación de mayor o menor belleza que percibimos en los demás proviene del estado de salud que su cuerpo manifiesta.

No se trata de adelgazar para seguir la moda, para parecernos a otros o porque nos lo diga alguien, sino para estar sano.

No tienes que parecerte a nadie, no existe un tipo “perfecto” de cuerpo. Es una implantación cultural, que varía con el tiempo y de la que no siempre somos conscientes. Si existiesen realmente, Ken y Barbie estarían enfermos.

Cuando nos comparamos con otros suele ser debido a baja autoestima o no aceptación de cómo somos. Hay que aceptar la realidad para poder cambiarla.

Lo que hagan amigos, vecinos o compañeros respecto a sus cuerpos puede, si nos lo aplicamos a nosotros, provocarnos un daño orgánico importante. Nuestro cuerpo es único y diferente de todos los demás y no funciona con las soluciones de otros.

Si nuestras motivaciones empiezan por “Tengo que...” (como imposición) “No quiero que los demás piensen de mí...” o “Tal persona dice que...” vamos mal encaminados, porque esto no es como cambiarse de vestido para la ocasión. Seria mejor: “Ahora voy a hacer...” o “Yo prefiero...” La motivación debe ser activa, tomar la iniciativa y no esperar la pastilla milagrosa o la solución que venga de fuera y que haga el trabajo por nosotros.

A nuestro entender se trata de sentirte bien para poder hacer tu vida. Moverte libremente, jugar con los niños, nadar, trabajar, bailar...

Hay que pensar en la salud, no obsesionarse con los quilos.

Nosotros llamamos “adelgazar” a depurar el organismo, desintoxicarlo para encontrar el equilibrio corporal natural. De este modo evitamos los bloqueos y facilitamos un mantenimiento saludable.

Esto tiene resultados diferentes en cada persona. Algunas no necesitan perder peso, solo moldear su volumen. Otras no se parecerán jamás al modelo que socialmente esté de moda porque su organismo es como es, pero conseguirán estar sanos, alimentarse de forma equilibrada y tener un aspecto físico atractivo para su entorno social.

Como se puede ver, intervenir en el funcionamiento de una “máquina” tan sofisticada, de la cual solo conocemos una pequeña parte, puede resultar arriesgado y debemos trabajar con sumo cuidado, ateniéndonos siempre a los principios naturales que la rigen.

Una vez explicada nuestra manera de ver el tema, si estáis interesados en poner a punto vuestro cuerpo, ajustando el peso y equilibrando la alimentación, no dudéis en venir a vernos. Tenemos más de 25 años de experiencia.

Nuestra terapia consiste en: Dieta fácil y variada + productos naturales + masajes y/o aplicaciones de aparatología. Nuestros tratamientos se adaptan siempre a la persona.

 

Isabel Mulero
Directora de Koré